Manejar tu TDAH en la universidad: una guía completa

La vida universitaria ya es intensa de por sí… y cuando entra en juego el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), el reto puede sentirse doble: distracciones constantes, dificultad para arrancar tareas, sensación de caos mental y picos de energía que no siempre llegan cuando se necesitan.

La buena noticia: se puede estudiar y rendir en la universidad con TDAH. No se trata de “aguantar” como se pueda, sino de aprender a organizarse con estrategias sencillas, crear un entorno que ayude y apoyarse en hábitos que faciliten la concentración.

Idea clave

El objetivo no es hacerlo todo “perfecto”. El objetivo es hacerlo sostenible: menos fricción para empezar, más claridad para terminar y un sistema que funcione incluso en semanas complicadas.


Estrategias prácticas para estudiar con TDAH en la universidad

1) Aceptar el punto de partida (sin culpa)

El TDAH no desaparece por estar en la universidad. Siguen presentes la dificultad para mantener la atención, los impulsos, los cambios de energía y la tendencia a posponer tareas. Aun así, se puede avanzar si se ajustan los métodos a la realidad de cada persona.

2) Ordenar el caos: planificación y organización

La gestión del tiempo suele ser uno de los puntos más delicados. Lo que más ayuda es tener un sistema simple y repetirlo: calendario, lista de tareas y recordatorios. También conviene dividir tareas grandes en partes pequeñas (microtareas) para que el cerebro “arranque” con menos resistencia.

Una herramienta útil para organizarlo todo es Notion. Es gratuita y puede servir para apuntes, calendario, seguimiento de tareas y planificación semanal.

Consejo práctico (muy importante)

Evita el “síndrome de las mil herramientas”: muchas apps, muchos cuadernos… y al final nada se usa. Lo ideal: una sola app + un solo cuaderno. Menos opciones = menos dispersión.

3) Crear una zona de estudio que ayude de verdad

Un espacio tranquilo y con pocas distracciones marca la diferencia. A algunas personas les ayuda el silencio total; a otras, música suave o sonido ambiente. Los auriculares con cancelación de ruido pueden ser un antes y un después. También ayuda un escritorio ordenado: menos estímulos visuales = menos ruido mental.

4) Tomar notas sin sufrir

Tomar apuntes puede ser difícil si la atención se va y viene. Dos técnicas útiles son el método Cornell y los mapas mentales. También ayuda usar color (sin pasarse) para destacar ideas clave. Y si está permitido, grabar las clases para repasar después puede ser un gran apoyo.

5) Equilibrar estudios y vida social

La universidad no es solo estudiar. Los descansos regulares, actividades, grupos o quedar con amigos ayudan a mantener estabilidad emocional y motivación. El aislamiento suele empeorar la desorganización y el estrés. Por cierto si te gusta cocinar y no te organizas bien, lee este articulo de nuestro blog sobre "Cómo planificar un menú semanal siendo estudiante

6) Mantener el estrés a raya

Cuando hay acumulación de tareas, el estrés sube rápido. Practicar respiración, mindfulness, moverse a diario o entrenar en el gimnasio ayuda a descargar tensión. Si la universidad ofrece apoyo psicológico o asesoramiento, conviene usarlo cuando la situación se vuelve pesada.

7) Alimentación, sueño y movimiento (lo básico que sostiene todo)

Dormir lo suficiente y mantener horarios razonables ayuda mucho más de lo que parece. También suele recomendarse cuidar la alimentación (por ejemplo, incluir pescado y frutos secos por sus omega-3) y hacer ejercicio con regularidad. No hace falta “vida perfecta”: hace falta constancia.

8) Construir una red de apoyo

Contar con personas de confianza es clave: amistades, familia, mentores y, si hace falta, profesionales. Unirse a grupos de apoyo (presenciales u online) puede ayudar a sentirse acompañado y a descubrir ideas prácticas. Hablar con alguien cuando el caos mental aprieta suele devolver claridad.

9) Tecnología al rescate

Existen apps para concentración, temporizadores, bloqueadores de distracciones y seguimiento de hábitos. Bien usadas, son un apoyo real. La clave es que el sistema sea simple: si es demasiado complejo, se abandona.

10) Seguimiento médico cuando sea necesario

Un seguimiento médico periódico ayuda a ajustar tratamiento o estrategias si hay medicación o si aparecen dificultades específicas. No hay un enfoque único para todo el mundo, y revisar lo que funciona (y lo que no) es parte del proceso.

11) Usar los puntos fuertes (sí, también los hay)

El TDAH también puede venir con fortalezas: creatividad, energía, pensamiento fuera de lo común y capacidad de hiperfoco en temas que interesan. Cuando se canaliza bien, puede convertirse en una ventaja.


Preguntas frecuentes

¿Se puede rendir bien en la universidad teniendo TDAH?

Sí. Con un sistema sencillo de planificación, un entorno de estudio adecuado y hábitos consistentes, muchas personas con TDAH estudian y terminan sus carreras con éxito.

¿Qué es mejor: muchas apps o una sola herramienta?

Mejor una sola app y un solo cuaderno. Cuantas más herramientas, más posibilidades de dispersión y abandono del sistema.

¿Qué técnica de apuntes suele funcionar mejor?

El método Cornell y los mapas mentales suelen ayudar mucho. Además, usar color de forma moderada y repasar con frecuencia mejora la retención.

¿Cómo evitar el estrés cuando se acumulan tareas?

Dividir tareas en microtareas, usar recordatorios, hacer pausas programadas y pedir apoyo cuando hace falta. Si la universidad ofrece orientación, conviene utilizarla.

¿Qué hábitos básicos ayudan más?

Dormir bien, moverse a diario, mantener una alimentación razonable y reducir distracciones en el espacio de estudio.


En resumen: el TDAH en la universidad puede ser desafiante, pero con estrategias claras, apoyo y constancia, la experiencia puede ser mucho más manejable. Lo importante es construir un sistema realista y adaptarlo con el tiempo.

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