Dónde sentirse como en un documental de National Geographic (Parte 1)

¡Hola viajeros!

Se me ha ocurrido contaros varios capítulos de las experiencias viajeras que hicieron que me sintiera como dentro de un documental de la 2… así quizá os animéis a dar el salto y hacer ese viaje de aventura con el que tanto soñáis, y de camino practicamos aprendiendo idiomas.

Aunque siempre voy buscando lugares de todo tipo (ciudades grandes y pequeñas, modernas o ancladas en el pasado, parajes recónditos, destinos aún no descubiertos por el turismo…), son aquellos lugares en los que la Naturaleza te hace sentirte pequeño los que se han quedado grabados en mi memoria y mi corazón.

Canadá ha sido el país que he visitado en el que más momentos me he quedado sin respiración con la simple contemplación de su exuberante y ancestral naturaleza. Canadá posee una belleza alucinante, aunque sus ciudades son interesantes (sobre todo Vancouver y Montreal), éstas en el fondo son grandes metrópolis norteamericanas de las que puedes encontrar a lo largo de todo el impresionante continente Americano. Lo que realmente merece la pena en este fantástico país son sus parajes naturales.

Tres momentos vienen a mi cabeza en un instante: las aguas termales de Skookumchuck en Whistler, atravesar en tren las montañas rocosas por el parque nacional de Banff y el viaje en barco en el Pacífico desde la Isla de Vancouver. Comienza a conocer mi experiencia en Canadá.


1ª experiencia de documental: Vancouver Island

Vancouver Island es una isla de gran extensión ubicada justo en frente de la famosa ciudad canadiense. Si queréis disfrutarla a tope os recomiendo que os alojéis en Tofino, una población pequeñita pero muy conocida como meca de los surferos por estas tierras a la que se llega fácilmente en el bus que pasa a la isla en el ferri desde Vancouver. Me aloje en el Tofino Botanical Gardens Backpackers del que os dejo la dirección. No está en el pueblo pero si muy cerca, por lo que me alquilé una bici muy económica en el local de Marc que estaba muy cerca del hostel. Un tipo genial. Pero lo que no me podía faltar era una excursión en barco con la que no sólo te llevan a una isla centenaria con árboles de cientos de años cuyo tronco no pueden rodear ni 10 personas… sino que además ¡puedes ver ballenas!  La empresa donde contrate el viaje en barco a Hot Springs Cove: www.oceanoutfitters.bc.ca



Salimos un mediodía lluvioso y frio, lo que hacia aquel viaje aún más aventura. El océano estaba un tanto agitado y se oían de vez en cuando los truenos resonar a lo lejos, hacia dentro del enorme Pacífico. No tenía guantes impermeables pero me dio igual, quería estar fuera, en la parte trasera de la embarcación aunque el viento helado y el agua me dejaran como una estatua de hielo. El paraje lo merecía. Islas en medio del océano repletas de enormes arboles de cientos y cientos de años, colonias de focas agrupadas descansando en las rocas o nadando en busca de comida, cientos de aves marinas y… cuando creía que no podría aguantar más el frío, el capitán descendió poco a poco la velocidad ¡habíamos tenido suerte! De camino a Hot Springs Cove nos habíamos topado con una familia de ballenas grises. El capitán no acercó el barco para no molestarlas pero no era necesario, aquellos majestuosos mamíferos pueden contemplarse perfectamente en la distancia. Sus gigantescos lomos sobresalían en el agua seguidos con suerte del que ha sido el símbolo de la lucha contra su extinción, la enorme cola. Estas ballenas, desgraciadamente en peligro de extinguirse desde hace demasiados años, recorren todo el hemisferio norte en su migración anual viajando desde las templadas aguas de California en invierno hasta las aguas de Alaska, ricas en nutrientes durante el verano. Oír su respiración como un géiser saliendo del océano me impresionó tanto que incluso se me escaparon un par de lágrimas de emoción. Cuando miré alrededor, los demás pasajeros habían salido a cubierta y más de uno estaba igual de emocionado...



La próxima: Capítulo 2: las aguas termales de Skookumchuck en Whistler

Habrá mas aventuras en la siguiente entrega, donde Martina cuenta más historias de cuando fue a estudiar ingles en Canadá.

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